Danny Esquenazi

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Danny Esquenazi
Bogotá, Colombia, 1975

Debido a su historia y viajes, el trabajo y visión de Danny son únicos y completamente independientes de las convenciones sociales y culturales que tienden a dirigir las corrientes artísticas. A primera vista es imposible adivinar de qué son hechas sus esculturas. El impacto inicial es creado por un fantástico terminado en un magnífico espectro de colores acrílicos. Luego, en un examen profundo, se descubre que sus esculturas son principalmente construidas en madera, chapilla y MDF las cuales han sido llevadas a un viaje fuera de contexto y en una nueva tierra de formas, movimientos y colores.

Las esculturas de Danny son monumentales en tamaño y poéticas en esencia, y es esta asociación lo que realmente crea su conversación visual desentonada con su audiencia.

** Extractado del texto escrito por Natalia Vega**

Las obras de Danny Esquenazi se alejan de otras propuestas de la tradición de geometría abstracta al presentar un refrescante componente lúdico realizando complejos juegos formales que a su vez juegan con el espectador. Ellas se conectan con el espectador a través de los sentidos e inciden en su sistema perceptual y anímico por medio de una experiencia e interacción que el propio espectador activa al azar o intencionalmente con su movimiento y su mirada; le permiten descubrir sensaciones que no son parte de la experiencia de la vida cotidiana. Ellas promueven un tipo de “joie de vivre”, alegría de vivir que da la conciencia de ser de otro modo,  de poderse expandir y sentir diferente; en un cuestionamiento perceptual de los sentidos lo acercan a lo imprevisto, a la sorpresa, y al humor, y este juego lo sorprende y lo seduce. Pareciera que la obra de Esquenazi sin proponérselo recalcara la seriedad del juego como un ejercicio intrínseco o inherente al ser humano  -definido como Homo ludens– y a un ámbito donde el arte y el juego se corresponden.

Danny Esquenazi´s works are far from other proposals in the tradition of abstract geometry to present a refreshingly playful component performing complex formal games which itself play with the viewer. It connect with the viewer through the senses and influence their perceptual and mental system through experience and interaction that the spectator itself activates randomly or intentionally with his movement and his gaze; allow him to discover sensations that are not part of the experience of everyday life. They promote a kind of “joie de vivre” joy of living that gives the consciousness of being otherwise, of being able to expand and feel different; a perceptual sense questioning him closer to the unexpected, to surprise, and humor, and this game surprises and seduces him. It seems that the work of Esquenazi unintentionally will emphasize the seriousness of the game as intrinsic or inherent in human beings, defined as Homo ludens– and an area where the art and the game corresponding.